Ahora que llega la Semana Santa he preparado un potaje de garbanzos con espinacas y bacalao, típica comida del Viernes Santo. En casa de mi madre, como somos de Chiclana (Cádiz), en vez de espinacas se ponían acelgas. Costumbres.

NECESITAMOS:
300 gr. de Garbanzos secos
300 gr. de Espinacas frescas
2 Cebollas
1 Cabeza de ajos y dos más
2 hojas de Laurel
3 Clavos
1 cucharadita y media de Pimentón
1 Tomate rallado o muy picado
4 cucharadas soperas de Aceite de oliva virgen extra
2 pastillas de Avecrem

ELABORACIÓN:
Lo primero que tenemos que hacer es poner en remojo los garbanzos en abundante agua durante al menos 8 horas. Yo los pongo por la noche y a la mañana siguiente hago el potaje.

En una olla exprés o rápida ponemos los garbanzos remojados (si los compramos ya remojados hay que poner el doble de cantidad y no usamos la olla exprés para ponerlos tiernos). Echamos junto a los garbanzos la cebolla pelada entera -a la que le hemos pinchado los clavitos-, las hojas de laurel, la cabeza de ajos, las dos pastillas de caldo y agua que quede como dos dedos por encima de los garbanzos.

Lo ponemos a fuego medio-fuerte y cuando empiece a hervir cerramos la olla. La tenemos 15-20 minutos (dependiendo de si es rápida o exprés).

Mientras tanto, en una sartén echamos 4 cucharadas de aceite y cuando esté caliente le añadimos la otra cebolla picada y los dos dientes de ajo picados. Rehogamos bien y después añadimos el tomate rallado. Lo cocinamos durante unos 5-7 minutos y retiramos del fuego para, en este momento, echarle el pimentón y que no se nos queme. Reservamos.

Cuando podamos abrir la olla exprés, quitamos la cebolla con los clavos, la cabeza de ajos y las hojas de laurel y comprobamos si los garbanzos ya están tiernos. Si no están tiernos, los ponemos a cocer a fuego medio hasta que lo estén. Si queda demasiado caldoso con un cazo quitamos caldo y lo reservamos por si nos hace falta después.

Añadimos el sofrito que teníamos preparado, las espinacas, que incorporamos poco a poco para que quepan bien, y por último el bacalao desmigado y desalado. Y a partir de este momento ya no usamos la cuchara para mover sino que hacemos movimientos de vaivén con la olla para que el caldo vaya espesando.

El bacalao se puede comprar desmigado y desalado, pero si no viene desalado lo echamos en agua durante unas horas, cambiándole el agua 3 o 4 veces antes de incorporarlo a la olla. Una vez incorporado el bacalao cocinamos a fuego lento unos 15 o 20 minutos más. Comprobamos el punto de sal y ¡listo!

¡Que aproveche!

NOTA: Como casi todos los guisos, este también está mejor de un día para otro.