Popular postre italiano que todo el mundo conoce. A nosotros nos gusta mucho, y además lo que no te comas lo puedes guardar en el congelador y sacarlo cuando lo necesites.

NECESITAMOS:
6 huevos
125 gr de azúcar
500 gr de queso mascarpone
300 gr de bizcochos de soletilla
250 ml de café recién hecho
50 ml de ron añejo (Si lo van a comer niños no echaremos el ron)
Cacao en polvo

ELABORACIÓN:
Hacemos el café, más bien cargado. Lo ponemos en un bol o plato y le añadimos el ron. Dejamos enfriar.

Separamos las claras de las yemas y las ponemos en boles diferentes. Las claras las metemos en la nevera para que se mantengan frías, y las yemas las batimos junto con el azúcar, ayudados de unas varillas eléctricas, hasta que blanqueen y formen una crema amarilla clara.

Le agregamos el mascarpone y volvemos a mezclar bien con las varillas hasta que quede una crema homogénea.

Cogemos las claras de la nevera, añadimos una pizca de sal y las montamos bien a punto de nieve ayudados de nuevo por las varillas eléctricas. Tiene que quedar con una buena consistencia.

Añadimos las claras, poco a poco, al bol de la crema del queso mascarpone, con movimientos envolventes y con suavidad para que no se bajen las claras montadas. Mezclamos bien hasta que quede una crema uniforme.

Montamos el tiramisú:
En un bol rectangular ponemos una capa de los bizcocho de soletilla mojados en el café, y con la parte que tiene el azúcar hacia abajo. Encima echamos una capa abundante de la crema preparada. Espolvoreamos cacao en polvo por encima.

A continuación ponemos otra capa de bizcocho de soletilla empapado de la mezcla de café y ron. Encima otra capa generosa de la crema de queso mascarpone y terminamos espolvoreando una buena capa de cacao en polvo.

Y listo…

Si lo vamos a comer en unas horas mejor lo metemos al congelador para que se endurezca un poco. Y si no, lo ponemos en la parte más fría de la nevera. Yo siempre lo meto al congelador y lo saco un poco antes de comerlo porque nos gusta más bien helado.

¡Que aproveche!